El Valle y la Montaña

Este cuento es una versión de una leyenda que ha viajado durante mucho tiempo por los valles y montañas del Tibet.

Un viajero llegó a un pueblo situado en un valle flanqueado por dos altísimas montañas.

valle montaña

Encontró a un anciano sentado a la puerta de su casa y, después de saludarle, le preguntó cómo eran los vecinos del pueblo.

– ¿De dónde vienes? -le repuso el anciano.

– De un pueblo de esa montaña -y el viajero le indicó una de las que flanqueaban el valle.

– ¿Y qué tales eran los vecinos de ese pueblo?

Entonces, el viajero comenzó a desgranar algunas de las características que había observado en aquellas gentes de la montaña.

Debido a lo duro de la tierra y el clima, eran bastante huraños. Pero una vez que cogían algo de confianza, no dudaban en compartir los pocos recursos que tenían con cualquier viajero que llegaba a su pueblo.

Las relaciones entre ellos siempre eran de colaboración ya que no podían darse el lujo de la menor rencilla. Las pocas discusiones que podía haber de vez en cuando no compensaban la rotura o pérdida de algunos enseres.

En cuanto a los niños, siempre revoltosos, al principio, le habían quitado alguna que otra cosa que llevaba en su zurrón pensando que podría ser una golosina o un juguete. Pero una vez satisfecha su curiosidad, se la devolvían al cabo de unos días.

Siguió con algunos detalles más, pero en resumen, le parecieron unas personas agradables; aunque debido a las condiciones en las que vivían, tenían un poco de reserva con los forasteros. Con los días, dicha reserva iba desapareciendo dando paso a cierta cordialidad.

– Aquí en el valle -comentó el anciano-, se vive un poco mejor porque el agua del río riega nuestros árboles y huertas; y eso hace que el alimento nunca nos falte. En cuanto a los vecinos, te vas a encontrar algo parecido a lo que te encontraste allí arriba.

El viajero estuvo en ese pueblo unas semanas y luego retomó su camino. En todos los pueblos por los que pasó posteriormente, fueran ricos o pobres, le ocurría lo mismo con sus vecinos.

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8 comentarios en “El Valle y la Montaña

  1. Yo conocía una historia similar pero en el desierto. Un hombre sabio a la orilla del agua en un oasis. No todo lo que siembras es todo lo que recoges pero con algunas personas, sí somos espejos pero en el sentido positivo porque en el negativo te acabas apartando de ese reflejo de recibes.
    Qamar besis.

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    • Qamar, en lo de sembrar y recoger, yo me fijaría demasiado.

      Como dice el dicho: Haz bien y no mires a quien. Si llevamos una contabilidad de nuestras buenas acciones, la vida sería muy aburrida.

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