Ratonet y la Brujita Azul

Los ratones también se deprimen.

Este cuento viene de aquí.

Lo que había ocurrido con Valeria también había ocurrido con otros niños y niñas. Los dientes de leche permanecían debajo de la almohada al día siguiente tal como los habían dejado la noche anterior.

¿Qué le pasaría al ratón que los intercambiaba por regalos?

La brujita Azul voló rápidamente a la casa del ratoncito Pérez para ver qué le podría haber ocurrido.

Imagen vía Red

Esta vez, sí cogió la escoba y el sombrero en forma de capirote por si tenía que hacer alguna gestión de urgencia. Hay que cuidar las formas cuando se trata de asuntos graves.

Se encontró al ratoncito tumbado en su cama sin apenas fuerzas para moverse. Después de hacerle un reconocimiento médico (recuerda que las brujas también son médicas), comprobó que su cuerpo estaba bien. Así que debía tratarse de algo de su mente.

– ¿Qué te pasa? -le preguntó Azul-.

– Ya no le encuentro sentido a mi trabajo -le respondió el ratoncito-.

Y el pequeño roedor le fue desgranando como las nuevas tecnologías habían hecho mella en la imaginación de los niños y que, en la mayoría de los casos, sus regalos eran ignorados con displicencia.

– Solo quieren aparatos electrónicos -se quejó de nuevo- y eso no es imaginación.

Pues sí que estamos apañados -pensó la brujita para sus adentros-. Y por más vueltas que le daba, no sabía cómo resolverlo.

– Tal vez, pueda ayudarte Azul -la lunita Qamar que había visto todo desde arriba se acercó a la cabecera de la cama-. Conozco a cierto ratoncito azul que nos puede echar una mano.

Azul y Qamar se dirigieron entonces a la casita de Ratonet. Después de escucharlas, consultó en su ordenador cuántico.

Estamos de suerte, les dijo. Se acababa de inventar unos aparatos electrónicos que funcionaba solo con la imaginación. Pero era tan especiales que necesitaban la firma de tres seres azules de distinta especie para poder hacer el pedido.

– Nosotros somos azules -dijeron al unísono los tres-.

Hicieron el primer pedido y pusieron la dirección del ratoncito Pérez. Cuando este vio el primer aparato electrónico que funcionaba con la imaginación, se le empezó a pasar la depresión y encontró un nuevo sentido a su trabajo.

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2 comentarios en “Ratonet y la Brujita Azul

  1. No hay nada que cure un poco de amor y una caricia azul.
    Me ha encantado. Igual todos, en algún momento dado, nos viene bien un pequeño sortilegio.

    Un beso enorme.

    Me gusta

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