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Qamar y Ratoner

Después del cuento del ratón cuántico, el ratoncito estaba sumido en una profunda perplejidad.

Qamar

– Tengo que contarle esto a Qamar para ver qué me dice.

Así que pensó muy fuerte, muy fuerte en ella y apareció en su mente. Entonces, le contó lo ocurrido en el cuento anterior.

– Es algo que te quería contar hace tiempo -le respondió Qamar-. Tenía miedo de que no lo entendieras como parece que ha ocurrido. Pero ya que lo sabes, intentaré explicártelo lo mejor posible.

Empezó a contar: Tú eras un ratoncito bloguero normal. Pero un día me dijiste que querías ser azul como yo. No se me ocurrió otra cosa que llevarte a través de un agujero de ratón a las Galaxias de los Ratones para hacer el cambio.

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El Ratón Cuántico

Después de la agradable velada azul con Qamar y de los últimos acontecimientos acaecidos en Isla Imaginada, Ratón ya no sabía quién era ni dónde estaba.

Así que pensó en pedirle a Ratonet su ordenador cuántico para ver si encontraba algo sobre su extraordinario caso.

– Con mucho gusto -le respondió Ratonet cuando se lo pidió-. Y si quieres que te eche una mano, cuenta con ella.

– Primero voy a intentarlo yo solo. Y si no consigo aclararme, ya vendré a consultar contigo.

Ratón buscó, buscó y buscó y no encontraba nada. Cuando estaba a punto de devolverle el ordenador a Ratonet, se equivocó de palabra en el buscador y al dar a buscar, en la segunda página, apareció lo siguiente:

Blogs perdidos (solo para ordenadores cuánticos)

Como el ordenador de Ratonet era cuántico, probó esta búsqueda como última oportunidad. Al clicar, apareció otra pantalla totalmente distinta a la del buscador habitual con una clasificación muy extraña. Sus ojos se clavaron instintivamente en la clasificación ratones azules.

Galaxias de los Ratones

Pulsó sobre ella y, según pudo leer, parece ser que los ratones azules provienen de las Galaxias de los Ratones. Son dos galaxias que están en continuo proceso de colisión y fusión. De vez en cuando, dicho proceso produce agujeros de ratón.

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#Misitu, el Gato Filósofo

Como te conté en Los Cuentos Cuánticos, viene un nuevo habitante a este blog y, por extensión, a Isla Imaginada. Se trata de #Misitu, el gato filósofo.

#Misitu

Aunque también tiene una faceta de microcuentista. Te invito a que te pases por su cuenta de Twitter para que te hagas una idea de su variedad de tuits. La lista de tuits que ves arriba no es una lista estática sino que se va actualizando a medida que #Misitu va publicando. Y, con la barra que ves en un lado, puedes ver tuits de otros días anteriores.

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Los Cuentos Cuánticos

Después del cuento de El Beso Cuántico, te estarás preguntando quién es #Jerby  y quién es Ratonet.

En realidad, en la red, tengo más nombres que ratonet:

  • ratonlab
  • ratonbot
  • aulatón
  • copyrat

A cada proyecto, le doy un nombre al ratoncito que lo va a llevar adelante.

Imagen de la red.

Y cada proyecto tiene su gato al que tengo que hacer frente. Salvo en este blog que tendrá un gato filósofo que te presentaré la semana que viene.

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El Beso Cuántico

Los besos que Garrampas le daba a Ratonet para cargar el ordenador tenían cada vez más energía. Hasta que, un día, pasó algo que es muy difícil de contar y de creer.

Parte de la digitalina del ordenador empezó a correr por la sangre del ratoncito y el color azul de su piel tomó un tono inusitado. Y parte de esa digitalina también pasó a Garrampas a través de los besos.

Imagen de la red

El resultado final fue toda una revolución para los roedores. Mucha gente ve la vida de color rosa; especialmente, cuando están enamorados. Pero ellos comenzaron a ver todo en azul.

– Mira a ver si encuentras algo de esto que nos está pasando en tu ordenador -le sugirió Garrampas.

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#Jerby se va a vivir con Garrampas

Más pronto que tarde, ya sabías que esto iba a ocurrir. Lo que puede que no tengas tan claro es cómo es la convivencia de un ratoncito de ciudad y una ratita de campo.

El ratoncito azul cada día llevaba peor no poder ver a Garrampas todos los días. Es cierto que su imaginación era muy vívida y, además, la tenía todas las noches en sus sueños. Pero aquello ya no le bastaba.

Así que un día, cogió su ordenador cuántico y se dirigió a la casita de Garrampas para ver si podía vivir con ella.

A la ratita no le disgustaba la idea. Pero no estaba muy segura de si el ratoncito podría acostumbrarse a una vida sin las comodidades de la ciudad. Así que le pidió que estuviera un mes sin tocar el ordenador y pasado ese tiempo, ya vería según cómo reaccionara.

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El Mono Ratón

Un comentario de Martes de Cuento en el que incluía una extraña imagen de un mono ratón me ha inspirado este cuento.

Imagen aparecida en un comentario de Martes de Cuento

Era su primera expedición a la selva amazónica. El equipo de investigación se había dirigido a aquella zona concreta por un extraño juguete que se había dado a conocer entre los niños de una recóndita tribu salvaje que habitaba por aquellos lares.

Los expertos no se ponían de acuerdo en si era un mono ratón o un ratón mono. Finalmente acordaron el término de mono ratón para no seguir discutiendo sobre el tema y empezar a buscarlo.

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