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Los Ratones de Naranja y de Limón

La Sra de Díaz ha tenido la amabilidad de prestarme los dos ratoncitos de su Carta de una mamá para un cuento. Son tan graciosos que creo que se lo merecen.

Imagen vía Sra de Díaz

La Ratita de Naranja y el Ratoncito de Limón eran un matrimonio muy bien avenido. Aunque, al principio de su relación, habían tenido más de un disgusto.

Ella era una ratita dulce, agradable y estaba siempre de humor. Él era un ratoncito amargado, desagradable y siempre estaba de mal humor.

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#Jerby y Garrampas

Desde que el ratoncito #Jerby supo de la existencia de la Ratita Garrampas, apenas podía dormir por las noches.

Se pasaba todo el tiempo pensando en ir a conocerla. Pero suponía que podría haber un gran problema. Como estaba todo el día entre ordenadores, se cargaba de electricidad. Y no tenía ni idea de lo que podría pasar cuando le diera un beso a la ratita de los calambres.

Le preguntó entonces a la luna Qamar si aquello podría ser peligroso.

– No lo sé -respondió Qamar-. Tendrás que averiguarlo por tu cuenta.

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El Tejedor de Sueños

La semana pasada ocurrió una de esas mágicas coincidencias que se suelen dar en Isla Imaginada.

Justo el día anterior a la publicación de El Articulador en este blog, Martes de cuento había publicado en el suyo La abuela tejedora. Daba la sensación de que aquellos cuentos estaban relacionados, aunque cada cual los publicó por su cuenta.

Entre los comentarios, surgió la expresión tejedor de sueños que ha dado pie a estas letras.


Para la gente joven, la red, internet o como cada cual quiera llamarlos, puede parece algo natural. Incluso, se ha acuñado el término nativos digitales.

Pero, para quienes ya peinamos canas, no deja de ser un sueño que podemos tejer y destejer continuamente. Podemos hacer volar ballenas y jugar con niños de ganchillo de forma que parezcan casi reales.

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Pinoshko

Todo comenzó con este cuento de Martes de Cuento. Le pregunté entonces: ¿quién fue antes, Matryoshka o Pinocho?

– Supongo que Pinocho -me contestó el bicho que todo lo lee-. Collodi lo escribió en 1883 y, si hacemos caso a la historia de la muñeca, la primera se construyó en 1890.

– Entonces, ¿se podrían haber conocido?

– Eso ya te toca contarlo a ti.

Dándole vueltas a la cabeza, pudo haber sido así:

Durante principios del siglo XX, con el auge del transporte y las comunicaciones, se realizaron en Europa todo tipo de encuentros culturales y comerciales. Uno de los más singulares fue seguramente el Encuentro Pigmalión en una discreta isla de Chipre.

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El Ratón Destapador

Este cuento surgió de una conversación y este otro cuento de Martes de Cuento. A menudo, nos quejamos de nuestra mala suerte, pero seguimos tapando una y otra vez las fuentes de nuestra inspiración.

fuente

Imagen vía Pinterest

En la columna lateral de este blog, puedes ver banners y otros elementos que, clicando en ellos, te llevan a otros rincones de la red donde, seguramente, encontrarás fuentes inagotables de ideas para tus cuentos.

Y, además de todo ello, me he construido otra fuente que estoy empezando a utilizar por si, por esas cosas raras de la vida, dichas fuentes estuvieran un poco bajas de caudal en un momento determinado. En ellas, no incluyo obviamente a Isla Imaginada.

Cuentuit

Se trata de una lista tuitera que he ido construyendo con cuentas que suelen incluir cuentos en forma tuits. De vez en cuando, también tienes tuits normales; pero son los menos numerosos.

Los tuits se van actualizando a medida que se actualizan los tuits de las cuentas. De modo que siempre estoy al día de lo que se cuece en ellas.

Así que siempre que visites este post, tendrás ideas nuevas para tus cuentos, sean más o menos largos. Esta es una fuente que puedes tapar (o no) según sea tu cuento.

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El Mascarón de Proa

mascarónEste cuento forma parte de la colección Pudo haber sido así.

Es una versión de este otro cuento de Qamar y comienza durante el sueño del pirata en la isla misteriosa.

– Soy tu Historia.

Al pirata, aquella mujer le parecía conocida, pero no era capaz de ubicarla en ningún lugar concreto. Hasta que fijándose en sus detalles, parecía tener los mismos que los del mascarón de proa de su barco.

– Te pareces mucho al mascarón de proa de mi barco. Pero tengo que reconocer que eres mucho más hermosa.

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