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Este blog se toma unas vacaciones

Ya te conté la semana pasada que el ratoncito azul se fue a vivir con la ratita Garrampas.

Imagen de la Red

Y esto que parece que no es nada va a suponer algunos cambios en el blog que me voy a tomar con tranquilidad.

Lunita Qamar

Ya sabes que los cuentos de este blog tienen que ver con el ratoncito azul y la lunita Qamar. Esta lunita ve con muy buenos ojos la relación entre ambos roedores y va a hacer todo lo posible para que se mantenga en el tiempo.

Así que, a este respecto, no va a haber ningún problema; sino todo lo contrario: soluciones cuando parezca que todo esté perdido.

Tampoco parece que haya mayor problema entre el árbol del bosque y el ordenador cuántico; ni entre los diversos elementos y personajes que han ido apareciendo

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#Jerby se va a vivir con Garrampas

Más pronto que tarde, ya sabías que esto iba a ocurrir. Lo que puede que no tengas tan claro es cómo es la convivencia de un ratoncito de ciudad y una ratita de campo.

El ratoncito azul cada día llevaba peor no poder ver a Garrampas todos los días. Es cierto que su imaginación era muy vívida y, además, la tenía todas las noches en sus sueños. Pero aquello ya no le bastaba.

Así que un día, cogió su ordenador cuántico y se dirigió a la casita de Garrampas para ver si podía vivir con ella.

A la ratita no le disgustaba la idea. Pero no estaba muy segura de si el ratoncito podría acostumbrarse a una vida sin las comodidades de la ciudad. Así que le pidió que estuviera un mes sin tocar el ordenador y pasado ese tiempo, ya vería según cómo reaccionara.

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El Mono Ratón

Un comentario de Martes de Cuento en el que incluía una extraña imagen de un mono ratón me ha inspirado este cuento.

Imagen aparecida en un comentario de Martes de Cuento

Era su primera expedición a la selva amazónica. El equipo de investigación se había dirigido a aquella zona concreta por un extraño juguete que se había dado a conocer entre los niños de una recóndita tribu salvaje que habitaba por aquellos lares.

Los expertos no se ponían de acuerdo en si era un mono ratón o un ratón mono. Finalmente acordaron el término de mono ratón para no seguir discutiendo sobre el tema y empezar a buscarlo.

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La Casita Digital

Después de visitar el ratoncito la casita de Garrampas, la suya le parecía aún más pequeña. Tenía una sola puerta, una sola ventana y una sola habitación; algunas discretas cortinas separaban algunos espacios.

Imagen de la Red

Lo único que tenía de excepcional la casa era un ordenador que Digitalín le había traído de parte de los elfos. En realidad, no era un ordenador como tal porque no se podían fabricar del tamaño de los ratones. Habían adaptado un teléfono móvil de última generación y le había inyectado digitalina. A pesar de lo rústico del apaño, funcionaba perfectamente.

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La Isla de los Garabatos

VT vía ChalkMotion

Los habitantes de Isla Imaginada están muy orgullosos de sus garabatos. Los hacen desde que son muy pequeñitos.

Cuando empiezan a aprender a escribir, sus profesores les animan a que sigan con sus garabatos. De esta forma, palabras y garabatos se mezclan continuamente y el aprendizaje visual y textual se produce a la par.

Todos sabemos que la imaginación es pensar en imágenes. Fuera de la isla, hay gente que llama a esto pensamiento visual o visual thinking.

Vídeo vía Educalab

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Los Ratones de Naranja y de Limón

La Sra de Díaz ha tenido la amabilidad de prestarme los dos ratoncitos de su Carta de una mamá para un cuento. Son tan graciosos que creo que se lo merecen.

Imagen vía Sra de Díaz

La Ratita de Naranja y el Ratoncito de Limón eran un matrimonio muy bien avenido. Aunque, al principio de su relación, habían tenido más de un disgusto.

Ella era una ratita dulce, agradable y estaba siempre de humor. Él era un ratoncito amargado, desagradable y siempre estaba de mal humor.

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#Jerby y Garrampas

Desde que el ratoncito #Jerby supo de la existencia de la Ratita Garrampas, apenas podía dormir por las noches.

Se pasaba todo el tiempo pensando en ir a conocerla. Pero suponía que podría haber un gran problema. Como estaba todo el día entre ordenadores, se cargaba de electricidad. Y no tenía ni idea de lo que podría pasar cuando le diera un beso a la ratita de los calambres.

Le preguntó entonces a la luna Qamar si aquello podría ser peligroso.

– No lo sé -respondió Qamar-. Tendrás que averiguarlo por tu cuenta.

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